Casi sin querer la hermosa princesa, crecida ya, se reencuentra con un viejo amor. Lo encuentra apasionadamente irresistible, lo recuerda frescamente, le embriaga una calida emoción. Se sube a el y se mece, con los ojos perdidos en la nada y una sonrisa picara en sus labios. Fin.
jueves, 10 de septiembre de 2009
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